La falta de autocontrol en las entrevistas reduce en un 85% la probabilidad de ser contratado. ¿Qué nos pasa en las entrevistas?

 “Parece increíble, pero sí, después de estar toda la vida vendiendo, me pongo nervioso en una entrevista….¡no me lo puedo creer!”

Esto se repite día tras día; salimos de la entrevista, intentamos analizar la situación y no sabemos por qué nos hemos comportado con tanta torpeza.

Realmente, es una reacción de alerta ante una situación que entendemos que es de amenaza o de peligro. Asociamos una serie de reacciones psicológicas y fisiológicas a una situación. Una sobrevaloración del peligro, de miedo al fracaso, a no ser aceptado, o simplemente a no tener una respuesta adecuada, desencadena pensamientos negativos y estos pensamientos negativos influyen en nuestra capacidad de respuesta o de ejecución.

En la medida que tengamos capacidad de manejar el fracaso de esa situación y no lo generalicemos y amplifiquemos, mejorará nuestro rendimiento. Una reinterpretación positiva y analítica, favorece ejecuciones futuras favorables, mientras que pensamientos negativos e incluso destructivos del estilo “es que no sirvo para nada” hace que entremos en una espiral cada vez menos favorable y que hace aumentar la probabilidad de fracaso en futuras situaciones.

¿Qué tengo que hacer para no cometer errores?

Obviamente, la mejora de los procesos de autocontrol emocional en situaciones que generan estrés no se resuelven tomándose un ansiolítico. La mejora pasa por los procesos de entrenamientos, de aprender a responder de forma efectiva.  En el momento que existe una repetición sistemática de respuestas, la ejecución mejora. ¿Alguna vez te has preguntado por qué un tenista repite una tras otra vez el saque? ¿Piensas que una actor llega al plató y a la primera graban y se van a casa?

Sin duda, no hay mejor improvisación que una buena planificación. La cuestión es, ¿por qué si es tan importante para nosotros una entrevista no la entrenamos hasta la perfección? ¿Con qué probabilidad crees que mejorarían tus resultados si entrenases y preparases las entrevistas? Creo que la respuesta la tienes en tus manos.

¿Algún consejo después de haber hecho más de 1.000 entrevistas a candidatos?

Quizá no me atrevería a darte ningún consejo porque cada uno es como es, tiene un nivel de confianza en sí mismo diferentes, domina los contenidos de la entrevista de forma diferencial y además cada uno de nosotros le atribuimos un valor emocional diferente a una misma situación. Ya sabes, así somos los humanos, diferentes por naturaleza.

Esto no quita que si que me atrevería a darte unas pautas útiles, y que después de entrenar a bastantes personas que han sido candidatos, han sido efectivas:

  • Nunca vayas a una entrevista sin tener claro el puesto de trabajo que te ofrecen y esperar a descubrirlo allí, sobre la marcha. En la medida que conozcas con mayor exactitud la necesidad, el puesto, o lo que buscan tendrás la oportunidad de profundizar en conocimientos. A mayor conocimiento menor ansiedad.
  • Asume que no somos perfectos, y céntrate en el objetivo. Concéntrate en responder a lo que te preguntan y en subrayar tus fortalezas, todo lo bueno que puedes dar, tu valor añadido frente a tus competidores. Si sabes, cuales son tus fortalezas, las interiorizas y asumes como un valor diferencial, tus mensajes estarán cargados de confianza y credibilidad.
  • Siempre que puedas, entrena la entrevista. Si puedes grábala y obsérvate. Si puedes entrena con un profesional de la entrevista, una persona que después de diferentes sesiones reduzcas la posibilidad de que tengas una pregunta que te sorprenda.  Este entrenamiento reduce la ansiedad situacional.
  • Se positivo en tu actitud, pero no subestimes la situación. Concéntrate en las preguntas, y si no la entiendes solicita que te la repitan o expliquen. No tengas miedo al fracaso. Obsérvate desde fuera  y visualízate tranquilo y seguro.  Si dominas tu historial profesional y no dejas ninguna respuesta a la improvisación, si entrenas el proceso de entrevista, si conoces el puesto, si conoces y comunicas con pasión el valor diferencial que aportas, y si muestras una actitud de compromiso con la empresa que te quiere seleccionar, te aseguro que la probabilidad de ser el posible futuro empleado de la empresa es muy alto.

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