Coaching para directivos: aprende a ser líder

No se trata de una receta mágica ni del elixir del liderazgo, que lo asegura sin errores y de por vida, pero cada vez es más frecuente que los directivos recurran a los servicios de un coach con este fin. Y es que, como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, el mundo empresarial no dista tanto del deportivo, donde los mejores se entrenan duramente para ser precisamente eso, los mejores. Uno puede ser muy bueno y haber nacido con unas cualidades y habilidades innatas para la dirección o el deporte, pero el líder no sólo nace, sino que también se hace.

 Los ingredientes para el liderazgo podrían ser éstos: carisma, capacidad de escucha, visión de futuro para saber generar cambios, autocrítica, buena organización y coordinación de grupos.

 Pero no es todo tan sencillo: un líder no es únicamente aquella persona que ocupa un puesto alto en una multinacional y tiene a su cargo cientos de empleados. Es también el que está poniendo en marcha una empresa o el que dirige a un equipo de deportistas. Por ello el liderazgo tiene que ver siempre con dar el ejemplo, con ser el primero. Un líder es alguien que se pone al servicio de los otros y que se gana la autoridad porque es respetado como persona, por esa consistencia entre el hacer, el decir y el ser. El líder únicamente lidera personas para que las, de una manera totalmente voluntaria, se adhieran a una causa y se sientan engaged con la misión de los proyectos de la empresa o del equipo.

 En esta época de cambios, los directivos son conscientes de la necesidad de establecer nuevas formas de gestión y de dirección de las personas, sin olvidar la combinación de éstas con la gestión de la empresa y las nuevas exigencias del mercado. En un principio, el coach era contratado para cambiar o superar comportamientos problemáticos, pero ahora su principal finalidad es la de mejorar el desarrollo de los directivos o personas con un alto potencial que aún no lo son. Y aún se va más allá, ayudando a los directivos a convertirse en líderes.

 El coach aparece como una figura observadora que abre las posibilidades, permitiendo que el directivo se haga cargo de sus decisiones y de los resultados de las mismas. Asimismo, este proceso de camino hacia el liderazgo es un trabajo que tiene que ver con aprender sobre uno mismo. Es aquí donde entra en juego el coach, acompañando en el proceso, estableciendo unas pautas de comportamiento y analizando los resultados.

 Siguiendo con las similitudes deportivas, la última pregunta debería ser: ¿campeón se nace o se hace? Exactamente en ese orden. Primero nace y después se termina de hacer. Un líder debe tener carisma, algo innato de personalidad. Pero con eso sólo no basta. Debe tener talento en ese saber hacer de gerenciar, de dirigir, de transmitir, de conducir. Y eso se aprende.

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