Cómo redactar el resumen ejecutivo de tu empresa

El resumen ejecutivo de tu empresa es una de las herramientas más útiles en el lanzamiento de un negocio. Junto al elevator pitch, sirve para presentar el proyecto a posibles inversores, darlo a conocer a mentores y presentarlo en instituciones en busca de subvenciones u otro tipo de ayudas. Todo ello de forma muy breve y atractiva.

Esta herramienta es una de las partes fundamentales del plan del negocio, pero también funciona como un documento independiente. Ofrece en una extensión máxima de dos o tres folios, donde debe estar toda la información básica para presentar y defender un proyecto empresarial. No solo se emplea en la fase de lanzamiento, también es útil durante todo su trayecto a la hora de presentarse a posibles partners, cuando se participa en eventos de empresa o, incluso, como tarjeta de presentación a posibles clientes. En función del objetivo que se persiga se debe adaptar su redacción y primar unas u otras informaciones, por lo que conviene tener siempre preparadas diferentes versiones para utilizar la más adecuada al uso que se le vaya a dar.

No hay ningún modelo establecido, si bien la práctica ha asentado ciertos usos que veremos a continuación. En todos los casos hay que tener especial cuidado en su presentación y en la elección del lenguaje y redacción.

El consejo es huir de expresiones retóricas o de Perogrullo que no transmitan información real, del mismo modo que de afirmaciones grandilocuentes, tipo “vamos a revolucionar el mercado” o “seremos líderes en dos años”. Solo se debe recurrir a ellas en los casos en que estén totalmente justificadasy siempre avaladas por algún dato.

Además de objetivo, debe ser comprensible por todo el mundo, por lo que hay que desestimar los tecnicismos que no sean imprescindibles. Se debe escribir con frases cortas, que facilitan su lectura, y primar los verbos de acción, que trasmiten dinamismo. Y por supuesto, hay que tener mucho cuidado con la ortografía, ningún inversor confiará en un proyecto que se presente con una carencia tan básica como esta.

La estructura:

Datos de la empresa: un breve encabezado con el nombre de la empresa y los datos de contacto.

Presentación de objetivos e idea: a poder ser de no más cuatro o cinco líneas. Su lectura debe ayudar a comprender de qué proyecto se trata, el sector en el que opera, el público al que se dirige y sus ventajas competitivas. Hay que resaltar la idea que lo hace diferente y el objetivo básico que persigue.

Ventajas competitivas: es un apartado similar al anterior pero en el que se ofrece la información con más detalle y organizada en diferentes puntos: en qué consiste el negocio, los diferentes públicos a los que se dirige y sus fortalezas, destacando el uso de tecnología propia, si la hubiera. En este apartado es muy importante explicar su estado actual de desarrollo, en qué fase de implantación está y cómo lo ha acogido el mercado, deteniéndose en las ventas conseguidas, si las hay. Nunca se debe olvidar hacer una estimación de ventas en los casos en que se busca financiación: y mucho cuidado a la hora de establecerla, para transmitir confianza es fundamental que resulte creíble.

El mercado: siempre de forma muy resumida, en este apartado se ofrecerán datos sobre el estado actual del mercado al que nos dirigimos y su tendencia, si es estable, en crecimiento o decrecimiento. Cifras sobre el volumen de ventas que mueve y la cuota de mercado a la que podríamos acceder, destacando la posible escalabilidad que nuestra propuesta tiene. También conviene aludir a la competencia existente.

La estrategia: llega el momento de explicar cómo nuestro proyecto va a penetrar en el mercado, a poder ser, detallando las diferentes fases de actuación, la implementación de los distintos canales de comercialización y las acciones de marketing que se van a emprender.

El equipo: es una parte muy importante en este documento que no siempre se incluye.

Hay que presentar al equipo que lidera el proyecto, destacando su formación, experiencia y conocimiento real del mercado en el que opera. En el caso de que parta de una iniciativa de varios socios, conviene evidenciar la complementariedad en sus habilidades directivas. También hay que valorar si merece resaltar la contratación de algún empleado cuyo aporte al objetivo de la empresa sea estratégico por su experiencia o nivel de responsabilidad (por ejemplo un director comercial). Desde luego, no es el momento de pecar de falsa modestia pero hay que recordar que la redacción del resumen ejecutivo siempre debe de moverse en términos de objetividad.

La inversión y necesidades financieras: es un apartado que se debe incluir en el caso de que el proyecto esté buscando financiación, aunque en otras ocasiones se hace para informar de la inversión que el proyecto ha desembolsado, como muestra de su fortaleza. En el primer caso se debe especificar las necesidades previstas, asignando las cantidades por fases. En este apartado no se considera imprescindible especificar su destino por partidas, como sí se debe hacer en el plan de negocio, pero de algún modo ha de quedar claro que el grueso de la inversión se destina a necesidades prioritarias del proyecto, ni a abultados sueldos de sus gestores ni a gastos suntuarios.

Conclusión: a modo de conclusión debemos insistir en las razones por las que este proyecto representa una verdadera oportunidad de negocio.

Fuente: APD

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