Emprender a partir de los 45

En un momento empresarial tan turbulento como el que vivimos hoy en día, el emprededurismo es ya una realidad para muchos profesionales. Sin embargo, una de las preguntas que muchos se hacen es si existe una edad ideal para emprender. ¿Es mejor emprender al salir de la universidad, con energía ilimitada, sin obligaciones, sin familia y sin miedo a arriesgar? ¿O mejor con cierta edad, más experiencia, paciencia, sabiduría y madurez? Realmente todo puede depender del color del cristal con que se mire o de cómo se vea de vacío o de lleno el vaso.

No obstante, de entre aquellos que responden de manera afirmativa a emprender una vez llegados a un nivel de madurez relativamente aceptable, se encuentra la generación de directivos que han pasado los cuarenta y que, tras encontrarse con las riendas de una o varias empresas en sus manos, se ven capacitados para emprender desde cero.

En otras ocasiones, los imprevistos han arrastrado a muchos profesionales a situaciones donde su futuro no ha dependido de ellos sino de las decisiones de la empresa de la que formaban parte. Son los profesionales con un alto perfil de valor, directivos de empresas, que han sido añadidos a las listas de desempleados en los últimos tiempos y que se plantean un cambio en su trayectoria profesional de tal forma que lo que podía ser una situación crítica se convierte en una gran oportunidad para hacer realidad sus sueños creando su propia empresa.

Todos los directivos tienen grandes condiciones aunque no todos pueden asumir en su integridad las competencias de un emprendedor. Bien es cierto que muchos directivos fueron antes emprendedores y a la inversa y que ambos tienen en común algunos aspectos de la filosofía empresarial, pero son necesarias algunas indicaciones a tener en cuenta para tener éxito en el emprendimiento o, en su defecto, plantearse si sería factible:

  1. La personalidad: para ser emprendedor, es necesario ser buen comunicador, buen vendedor y un líder, ya que hay que pensar en la posibilidad de fracasar, con lo que el emprendedor tiene que poder saber reponerse de estos fracasos y además quitar estrés a su equipo. No basta con pensar que existe una idea brillante, lo importante es cómo se ejecuta y estar al tanto de las tendencias mundiales y, por encima de todo, ser persistente. Hay que tener en cuenta que el apoyo de la familia y de la pareja es fundamental.
  2. La idea: ha de ser la solución a un problema. Y cuanta más gente tenga ese problema, mejor. Hay que centrarse en esa idea y no dispersarse, manteniendo un plan de negocio sencillo.
  3. El negocio: Si no hay ingresos, no hay negocio. Se debe tratar de ser rentable de inmediato, construyendo un negocio sostenible por sí mismo, y no basado en adquisiciones hipotéticas o imaginarias inversiones de capital. La estrategia no debe ser hacer planes, sino vender. Hay que empezar siempre con un colchón, pensando que la  empresa no será rentable durante los tres primeros años. Nunca se cumplen los planes de negocio, los ingresos serán menores de lo esperado y los gastos siempre serán mayores. Hay que reducir al máximo los costes fijos. Y sobre todo, construir la empresa sobre la transparencia de la verdad, para tener una base sólida. En cualquier caso, la prioridad siempre ha de ser el cliente.
  4. El equipo: hay que pensar antes de contratar al equipo y procurar que éste sea flexible, creativo, que los trabajadores tomen la empresa como suya, diverso, etc. A cambio, si éste responde, se debe ser agradecido con ellos y responder dando más si ellos así lo hacen.
  5. El factor técnico: al igual que el plan de negocio, la cuestión tecnológica siempre funciona peor de lo esperado de tal manera que la media de los retrasos están entre tres y seis meses respecto al periodo pactado. Convertir Internet en una oportunidad es un gran punto a favor.
  6. La competencia: siempre es buena y debe ayudar a ser mejor cada día, cosa que se consigue innovando, y teniendo en cuenta que competencia y emprendedor se pueden cruzar en el camino y de su unión puede surgir un proyecto mejor y más grande.
  7. La opción de compra: si se es un buen emprendedor y llega una buena oferta de compra de la empresa, no hay que negarse, con ese dinero se podrán fundar muchas empresas más. Es importante ver esto como una oportunidad para poder seguir invirtiendo en el mundo de la emprendeduría y no sentir excesivo apego emocional.

Éstos, entre otros, son algunos aspectos que caben en la reflexión sobre emprendedurismo. En cualquier caso, la creación de la propia empresa es una alternativa, una oportunidad, aunque no es fácil, ya que requiere un cambio importante de rol. Por nuestra experiencia los profesionales que se apoyan en estructuras y herramientas que ofrecen servicios específicos y personalizados de ayuda el directivo emprendedor, tienen una tasa mayor de éxito.

 Crear nuestra propia empresa no tiene por qué ser menos ilusionante que encontrarse bajo el amparo de una gran estructura. El desempleo puede ser el pequeño favor de nuestra vida para conseguir nuestros sueños, que dependen en última instancia de nosotros. Debemos ser conscientes de nuestras capacidades, nuestro networking, pero también de nuestras limitaciones. Es un gran momento, difícil y de incertidumbre en el terreno profesional, pero podemos convertirlo en un gran reto. La edad ya no es excusa.

 

 

 

 

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