Tecnología y empleo: ¿rivales o aliados?

El miedo del ser humano a su sustitución como fuerza de trabajo por parte de la tecnología no es algo nuevo. Ya desde la Revolución Industrial, la mecanización del trabajo tuvo sus detractores y supuso un movimiento contra las máquinas, a las que se consideraban responsables de los despidos y los bajos salarios.

El paso del tiempo demostró que la introducción de las máquinas no iba a suponer el fin del trabajo humano. La supresión de ciertos puestos de trabajo por la inserción de las nuevas tecnologías se compensa con otros nuevos, derivados precisamente de éstas. Existen sectores, sobre todo de la economía terciaria, que se han visto perjudicados por la utilización de máquinas, de Internet o, incluso, de robots, pero no se reflejan en las cifras objetivas de tasa de desempleo.

A pesar de esto, cada vez son más las voces que se alzan para recordar que existen sistemas informáticos que día a día avanzan para ser más potentes o robots multifuncionales que pueden ser más eficientes y eficaces que un trabajador. Sectores como el de las actividades administrativas y de secretariado, enfermería o programación informática se encuentran entre los grupos que más se verían afectados por máquinas que ahora ocuparían su puesto de trabajo.

En España, aún no ha cundido el pánico; es más, aún nos encontramos en un punto en el que no estamos sacando el máximo partido al uso de esta tecnología. Y la secuencia es bien simple: si se utiliza la tecnología de una manera óptima, una empresa consigue ser más competitiva, esto hace aumentar su productividad, vende y exporta más y finalmente crea empleo. Es ahí donde debemos insistir. La tecnología no sólo permite a empresas ya consolidadas un crecimiento considerable sino que ha hecho posible que se generen nuevos espacios de negocio y surjan empresas que antes no existían porque no había una necesidad del mercado de aquel producto que ahora sí ofrecen.

Nuestra propia experiencia es una buena muestra de esa sinergia: tecnología y empleo caminan más de la mano que nunca y la primera ayuda al segundo a que se produzca. La imagen de un desempleado repartiendo currículums impresos en papel en las empresas de su interés nos hará ser conscientes de cómo el uso de las nuevas tecnologías permite la creación de empleo, con procesos más rápidos, efectivos, concretos, personalizados y a nivel internacional.

Tecnología versus empleo. No deja de ser un tema controvertido. En cualquier caso el equilibrio entre ambos puede ser una de las claves. Tecnología humanizada o empleo tecnológico. El debate queda abierto.

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